Todo lo que debes saber sobre la lesión LCA

May 3, 2021

La lesión de Ligamento Cruzado Anterior es una de las lesiones más temidas por los deportistas, popularmente denominada como “rotura de los cruzados”, pero ¿realmente sabemos en qué consiste esta lesión y si es tan grave como parece?

En este artículo escrito por el equipo de fisioterapeutas de Global Performance, centro de alto rendimiento para deportistas de élite, intentaremos ofrecer algo de luz sobre la rehabilitación de esta lesión y daros la información básica para poder afrontarla sin miedos y con garantías.

El LCA es un ligamento que se encuentra dentro de la articulación de la rodilla, el cual se encarga de evitar el desplazamiento anterior de la tibia respecto al fémur. También es uno de los encargados de controlar la hiperextensión de la rodilla.

El mecanismo lesivo suele ser un valgo forzado de rodilla con rotación externa de la tibia, aunque también puede producirse de otras maneras, como por ejemplo en cambios bruscos de velocidad o dirección.

Una vez se produce la lesión es importante realizar un control médico para valorar la integridad del ligamento (si es una rotura completa o parcial) y si existen lesiones asociadas a ésta. Es habitual  que se produzcan otras lesiones posiblemente asociadas al mecanismo lesivo como lesiones en los meniscos, ligamentos laterales o edemas óseos, que pueden condicionar las primeras fases de recuperación e incluso retrasar la fecha de la intervención quirúrgica si así lo considera oportuno el equipo médico.

Ofrecer un diagnóstico preciso y una buena orientación es muy importante para poder afrontar la recuperación con una probabilidad mayor de éxito.

Una vez se obtenga un diagnóstico claro, se deben valorar las opciones sobre  pasar o no por quirófano. Si es una rotura total, el quirófano es la opción que se debería seguir para mantener vuestra actividad deportiva al mismo nivel una vez superada la lesión. En cambio, si es una rotura parcial, se podría discutir con el equipo médico si conviene intervenir, teniendo en cuenta la estabilidad de la rodilla lesionada.

En los dos casos, la rehabilitación y readaptación deportiva que deberéis realizar, será intensa y de calidad para poder volver a competir con la menor probabilidad de riesgo de recaída. En nuestro centro de alto rendimiento para deportistas profesionales somos expertos en tratar este tipo de lesiones. Combinamos el trabajo de el mejor equipo de profesionales con el entrenamiento específico para que el deportista vuelva a la competición lo antes posible y en la mejor forma física. 

Si finalmente se recomienda que paséis por el quirófano, deberéis seguir unas pautas y un proceso de recuperación estricto tanto antes de la intervención (trabajo preoperatorio) como después.

El trabajo preoperatorio tiene dos objetivos muy claros:

El primero es mantener la movilidad completa de la rodilla y el segundo es el mantenimiento/mejora del volumen muscular y de la capacidad de fuerza de la musculatura que protege la rodilla tanto directa como indirectamente.

El trabajo propioceptivo también será de gran importancia para prevenir una pérdida mayor de esta capacidad después de la cirugía.

En este punto, y haciendo referencia a lo comentado al inicio del Blog, podréis ser capaces de valorar todo lo que ha evolucionado la medicina y la fisioterapia hasta este momento, y tener en cuenta estos avances para empezar a entender que esta lesión no es tan “grave” como suele parecer en un principio.

Las técnicas utilizadas durante la intervención son mucho menos invasivas y agresivas respecto a lo que eran antes, además de los avances científicos en el campo de la fisioterapia, que definen muy bien lo que se debe y no se debe hacer en cada fase de la rehabilitación y detallan muy bien los aspectos a tener en cuenta durante la readaptación deportiva para conseguir llevar al deportista un return to play con éxito y sin riesgos.

Todo esto nos da un punto de partida mucho más cómodo y tranquilo para afrontar la recuperación desde el primer día y facilita los tiempos y los objetivos en cada fase.

Si bien es cierto que los artículos científicos actuales están marcando unos plazos de recuperación total de la lesión de entre 9 y 12 meses tras la cirugía, e incluso detallan que las funciones de la rodilla siguen mejorando hasta llegado los 2 años de la intervención, la experiencia y la dinámica habitual que nos ofrece tratar está lesión en numerosos deportistas de élite refleja en un principio unos tiempos de recuperación hasta el return to play de entre 5 meses y medio a 7 meses. Eso sí, la constancia en el trabajo debe seguir una vez os reincorporeís a vuestra práctica deportiva habitual para evitar complicaciones y mantener vuestra rodilla, y las piernas en general, en las mejores condiciones y disminuyendo así el riesgo de una posible recaída.

Una vez paséis por el quirófano, deberéis seguir los pasos e indicaciones del equipo médico y empezar con la recuperación en cuanto os lo permitan.

Normalmente se empieza a trabajar al día siguiente o dos días de la intervención y se pide al paciente que extienda la rodilla hasta que quede plana sobre la camilla y realice una flexión de 90º durante los primeros días de recuperación.

Podemos dividir una recuperación de reconstrucción  de LCA de muchas maneras, pero si lo hacemos a grandes rasgos y la dividimos en 3 fases de rehabilitación, podríamos marcar estos objetivos en cada una de ellas:

Fase inicial de la recuperación:

  • Mejora de la movilidad articular de la rodilla.
  • Disminución del dolor e inflamación.
  • Mejora de la elasticidad y calidad del tejido cicatricial.
  • Control y activación neuromuscular de la pierna afectada e introducción de gestos funcionales con carga parcial.
  • Inicio del trabajo propioceptivo de la rodilla afectada.
  • Inicio del trabajo de la musculatura del CORE.

En esta fase daremos mucha importancia a la mejora de movilidad de la rodilla y al inicio de trabajo neuromuscular, siendo capaces de realizar gestos habituales en vuestro día a día de manera correcta, eficiente, de manera que prioricemos la técnica y la activación de la musculatura que debe activarse en cada momento, pudiendo realizar ejercicios básicos de manera correcta antes de avanzar a realizar otros gestos más complejos donde la ejecución pudiese ser deficiente y de menor calidad sin este gran trabajo previo.

Fase intermedia de la recuperación:

  • Mejora de la capacidad de fuerza de la extremidad intervenida y daremos una especial importancia a la búsqueda del equilibrio de fuerzas entre la musculatura de las dos extremidades.
  • Adquirir unos rangos de movilidad completa en la rodilla.
  • Refuerzo muscular CORE.
  • Mejora de la capacidad propioceptiva de la rodilla avanzando en complejidad e inestabilidad.

En esta fase daremos una gran importancia a la recuperación y mejora de la fuerza en la musculatura de la extremidad inferior y al equilibrio de fuerzas entre éstas, dando gran valor a la musculatura isquiosural, conjuntamente con la musculatura glútea, seguida del cuádriceps y tríceps sural.

El trabajo propioceptivo, a la vez que la mejora de la fuerza del CORE, nos aportará una mejora clara en la estabilidad y control de la rodilla, pudiendo corregir la postura y la tensión en situaciones donde la rodilla pueda estar en una posición comprometida para su estabilidad.

Fase final de la recuperación:

  • Readaptación funcional a la práctica deportiva con recuperación de gestos técnicos específicos del deporte de práctica habitual.
  • Fortalecimiento de musculatura EEII.

En esta última fase, el trabajo de base ya estará adquirido, y deberemos trabajar de manera específica esos gestos funcionales de nuestro deporte y adaptar la rodilla a situaciones comprometidas y a tensiones y cargas elevadas como por ejemplo los saltos, arrancadas y frenadas bruscas o los giros. Además, deberemos adaptar estos gestos conjuntamente con el uso del material deportivo habitual, como podría ser un balón, y adaptar dichos gestos a la posición específica donde suela competir el paciente, en caso de que practique un deporte colectivo.

En resumen, y teniendo en cuenta estos últimos párrafos donde comentamos las fases de recuperación, podemos decir que sí, que la lesión puede ser larga, pero es prácticamente tan sencilla como parece en este texto si se hacen las cosas bien.

Como hemos comentado, los avances en la cirugía y en el campo de la fisioterapia, conjuntamente al apoyo de la última tecnología en este campo, hace que esta recuperación sea dinámica y se observen mejoras día a día, lo que hace que podamos afrontarla con mucho ánimo.

Es evidente que puntualmente pueden surgir algunas pequeñas complicaciones, pero siempre que estéis rodeados de un buen equipo profesional, podéis estar tranquilos que son baches que se podrán superar y dejar atrás.

Desde Global Performance contamos tanto con el equipo profesional como con la tecnología necesaria para ayudarte en toda tu recuperación desde el primer día, y ponemos a vuestra disposición todos los recursos para que tu objetivo sea el nuestro: Recuperarse con éxito y volver en mejores condiciones que antes de la lesión. 

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